Índice de contenidos
1. Marco temporal ampliado y criterios de lectura territorial (2020–2025)
El análisis geográfico y territorial del bienio 2024–2025 en el Informe Sevilla Coopera se apoya en una lectura estructural del periodo 2020–2025, que permite contextualizar la distribución de recursos, la intensidad de las intervenciones y la jerarquización territorial de la política municipal de cooperación al desarrollo del Ayuntamiento de Sevilla. Este enfoque resulta necesario para interpretar el bienio no solo como un ejercicio de recuperación presupuestaria, sino como un momento de consolidación de prioridades territoriales y técnicas. Durante el periodo 2020–2025, la cooperación sevillana ha financiado más de un centenar de proyectos, con una clara diferenciación entre el ámbito internacional y el local. La dimensión internacional concentra el mayor volumen presupuestario, mientras que el ámbito local registra la mayor intensidad de proyectos, con 83 intervenciones ejecutadas en Sevilla, frente a un número sensiblemente menor de proyectos en los países socios, aunque con dotaciones económicas unitarias más elevadas.
El bienio 2024–2025 concentra una parte significativa de los recursos movilizados en el conjunto del periodo, con un presupuesto agregado superior a 1,8 millones de euros en 2025, tras el mínimo alcanzado en 2023. Esta reactivación se traduce en una redistribución territorial claramente definida: América Latina absorbe el 58,29 % del presupuesto del bienio, África continental el 28,15 %, y el ámbito local el 11,83 %, configurando una jerarquía territorial estable en términos relativos.
La lectura territorial se articula a partir de tres variables principales:
- Volumen presupuestario asignado por región y país,
- Número de proyectos ejecutados, y
- Modalidad de financiación predominante.
La combinación de estas variables permite identificar patrones diferenciados: territorios con alta concentración presupuestaria y menor número de proyectos —asociados principalmente a la inversión material— y territorios con alta densidad proyectual y bajo presupuesto unitario, vinculados a procesos educativos y de sensibilización.
La distribución muestra una concentración geográfica significativa de los recursos internacionales, con países como Perú, Mali, Bolivia, Guatemala o El Salvador situándose de forma recurrente entre los principales receptores de fondos. En paralelo, el ámbito local mantiene una asignación presupuestaria estable en términos absolutos, próxima a 205.000 € anuales desde 2023, pese a sostener el mayor volumen de proyectos de todo el sistema.
El análisis por modalidades introduce un elemento adicional de lectura territorial. El bienio 2024–2025 registra un incremento notable de la Modalidad A2 (cooperación con inversión), especialmente en América Latina y África continental, mientras que la Modalidad C (Educación para el Desarrollo) permanece presupuestariamente estable y concentrada casi exclusivamente en Sevilla. Esta especialización funcional refuerza la separación entre territorios de intervención exterior y espacio local, con implicaciones directas en términos de sostenibilidad y legitimidad social.
El marco temporal ampliado permite identificar, por tanto, un modelo territorial segmentado, caracterizado por:
- concentración presupuestaria en un número reducido de países,
- especialización modal por regiones,
- elevada intensidad operativa en el ámbito local con recursos limitados,
- y una jerarquización clara entre inversión material, acción humanitaria y educación para la ciudadanía global.
El bienio 2024–2025 debe interpretarse como un periodo en el que se reactivan volúmenes financieros relevantes y se refuerzan determinadas apuestas territoriales, al tiempo que se consolidan desequilibrios estructurales ya presentes en la serie 2020–2025. Este marco analítico resulta imprescindible para comprender la distribución geográfica de los recursos, la naturaleza de las intervenciones y las tensiones que atraviesan el modelo de cooperación municipal, desarrolladas en los subepígrafes siguientes.
2. Configuración geográfica del bienio 2024–2025: primacía regional de América Latina
América Latina concentra durante el bienio 2024–2025 el 58,29 % del presupuesto total destinado a ONGD, con una inversión agregada de 2.019.795,45 € distribuida en 17 intervenciones, configurándose como la región prioritaria de la cooperación municipal sevillana. Este volumen presupuestario sitúa a la región muy por encima del resto de áreas geográficas de intervención y determina, de forma decisiva, el perfil territorial del conjunto de la política de cooperación en el periodo analizado.
La asignación mayoritaria de recursos a América Latina responde a una especialización territorial sostenida, observable también en ejercicios anteriores, que se consolida en el bienio como una apuesta estratégica de carácter estructural. La región presenta una combinación de estabilidad institucional relativa, redes consolidadas de organizaciones socias y contextos de intervención que permiten desplegar proyectos de mayor complejidad técnica y continuidad temporal.
La estrategia técnica en Latinoamérica se articula en torno a tres ejes:
- el desarrollo económico-productivo
- la garantía de servicios básicos (agua, salud y vivienda)
- y la inclusión social con un fuerte enfoque de género para combatir la feminización de la pobreza.
Se observa una transición operativa entre ejercicios: mientras que en 2024 predominaron los procesos sociales (Modalidad A1), en 2025 se produjo una revalorización de la inversión material (Modalidad A2) en activos tangibles y tecnificación.
Análisis de la Estrategia Regional
- Hegemonía y Concentración en Perú: El país concentra el 23,99% de la inversión global del bienio (831.164,42 €), lo que las fuentes describen como una «mono-dependencia» técnica que maximiza el impacto local pero condiciona la estrategia regional. Perú ha servido como laboratorio para combinar la Modalidad A1 (derechos LGBTIQ+ y subsistencia) con la A2 (infraestructura de agua) y la B (gestión del riesgo ante desastres).
- Bolivia: El Referente en Inversión Material (A2): Se consolida como el principal receptor de infraestructuras sociales bajo la Modalidad A2. La lógica de intervención en este país vincula lo tangible con la restitución de derechos: el acceso a una vivienda digna y agua segura se consideran condiciones indispensables para la inclusión social de mujeres excluidas.
- Tecnificación y Soberanía Alimentaria: En Centroamérica (Guatemala y El Salvador), el foco se sitúa en modernizar las herramientas del campo para asegurar ingresos y alimentos. Proyectos de agroecología y tecnificación agrícola buscan que las comunidades rurales pasen de beneficiarias pasivas a agentes de su propio desarrollo.
- Género como Eje Vertebrador: El enfoque feminista y de equidad de género es transversal en toda la región, estando presente en 5 de los 8 proyectos ejecutados en 2024. Se utiliza como herramienta para reconfigurar cadenas de valor y asegurar que los beneficios del desarrollo lleguen a los hogares liderados por mujeres.
- Triple Nexo y Servicios Sociales: Las intervenciones no se limitan a la ayuda material; se integran servicios sociales y prevención de violencia (especialmente en Perú y Colombia) para atacar las raíces de la pobreza por exclusión, no solo por falta de recursos.
3. Región Andina y centralidad de Perú como socio estratégico
La Región Andina concentra durante el bienio 2024–2025 el 39,76 % del presupuesto global de las convocatorias de cooperación gestionadas por ONGD, con una asignación total de 1.377.795,45 €, configurándose como el principal espacio regional de intervención de la cooperación municipal sevillana. Este peso presupuestario evidencia una priorización clara de determinados países y contextos, así como una elevada concentración geográfica de los recursos.
Perú se consolida como el socio estratégico central del Ayuntamiento de Sevilla, al concentrar el 23,99 % del presupuesto total del bienio (831.164,42 €) y el mayor número de proyectos internacionales ejecutados. Esta centralidad responde tanto al volumen de recursos movilizados como a la continuidad y diversidad de las intervenciones desarrolladas, que abarcan ámbitos como el desarrollo económico, los servicios sociales, el acceso al agua y la defensa de derechos humanos.
La estrategia técnica en la región andina combina el fortalecimiento de capacidades sociales con un incremento progresivo en la inversión patrimonial (Modalidad A2), centrada en la restitución de derechos básicos y el empoderamiento económico de colectivos en situación de exclusión estructural.
Análisis de la Estrategia Regional y por Países
El despliegue de la cooperación en la región andina presenta las siguientes características estratégicas:
- Perú concentra el 56,78% del presupuesto regional. La estrategia en este país es multidimensional, atacando vulnerabilidades estructurales mediante el desarrollo económico inclusivo (economía circular, producción agrícola), la prevención de violencia (derechos LGBTIQ+) y la gestión del riesgo (Emergencia B).
- En Bolivia se pone el foco en Infraestructura Social Básica: Es el mayor receptor de inversión bajo la Modalidad A2. La lógica de intervención vincula lo tangible con el ejercicio de derechos: el acceso al agua potable y la vivienda digna (hábitat) se conciben como condiciones indispensables para la inclusión social de mujeres en situación de exclusión extrema.
- Colombia: Cohesión Social e Igualdad de Género: La intervención se ha focalizado en Antioquia y Medellín, priorizando procesos de inclusión socioeconómica para reducir las brechas de desigualdad de las mujeres en contextos de alta vulnerabilidad social.
- Desarrollo Económico y Seguridad Alimentaria: Estos ámbitos son motores clave en la región. Se apuesta por transformar a las beneficiarias (como las madres cabeza de hogar en Perú) en agentes de su propio desarrollo mediante la tecnificación de cultivos locales (aguaymanto) y la agroecología, vinculando la producción con la nutrición comunitaria.
- Género como Eje Vertebrador: El enfoque feminista es transversal en la región, presente en la mayoría de los proyectos (en 5 de los 8 proyectos de 2024). Se utiliza para combatir la feminización de la pobreza, reconociendo que las mujeres andinas enfrentan una doble discriminación por el sistema patriarcal y la exclusión económica.
La presencia sostenida en Perú ha permitido consolidar capacidades técnicas y alianzas locales, mejorando la eficacia y eficiencia de las intervenciones al apoyarse en aprendizajes y estructuras ya existentes; no obstante, esta elevada concentración de recursos en un único país introduce un riesgo de dependencia territorial que reduce la diversificación geográfica y limita la flexibilidad estratégica de la cooperación sevillana ante crisis emergentes en otros contextos comparables.
4. América Central y Caribe: segundo eje territorial del bienio
La región de América Central se consolida como el segundo nodo prioritario de la cooperación internacional de Sevilla durante el bienio 2024-2025, absorbiendo el 18,53% del presupuesto total (642.000,00 €). La estrategia técnica en esta zona se diferencia por una apuesta decidida hacia procesos complejos de tecnificación, desarrollo productivo y soberanía alimentaria, situando a Guatemala y El Salvador como los ejes centrales de la intervención.
A diferencia de otras regiones donde predomina la asistencia básica, en América Central la cooperación articula el fortalecimiento de capacidades con la inversión material (Modalidad A2), buscando que las mejoras en infraestructuras y activos productivos se traduzcan en una reducción estructural de la pobreza y las vulnerabilidades climáticas. Se prima, en definitiva, una visión productiva y de protección social, donde la cooperación de Sevilla actúa como palanca para que los colectivos vulnerables —especialmente mujeres y jóvenes— pasen de ser beneficiarios pasivos a agentes de su propio desarrollo económico y sanitario
Análisis de las intervenciones en América Central
El despliegue de la cooperación en América Central muestra una serie de características estratégicas:
1. Crecimiento Presupuestario Exponencial: La región ha experimentado un incremento notable, pasando de 150.000 € en 2024 a 492.000 € en 2025. Este aumento refleja la voluntad de la administración por recuperar herramientas de inversión material que habían quedado inactivas en ejercicios previos.
2. Tecnificación como Motor de Desarrollo: El ámbito de Desarrollo Económico es el eje vertebrador, presente en el 60% de los proyectos. En Guatemala, la prioridad es modernizar las herramientas del campo para asegurar la soberanía alimentaria, mientras que en El Salvador se apuesta por la inserción laboral de jóvenes en el sector de la gastronomía sostenible.
3. Enfoque de Género y Resiliencia Climática: El empoderamiento de las mujeres rurales es crítico ante la crisis ambiental. Proyectos de agroecología en El Salvador (Modalidad A1) no solo buscan mejoras económicas, sino transferir metodologías organizativas para que las comunidades enfrenten sequías y degradación ambiental desde la base social.
4. Binomio Salud-Servicios Sociales: La intervención en Guatemala durante 2025 integra la salud comunitaria con la seguridad alimentaria. El objetivo es fortalecer los sistemas públicos rurales (Chiquimula y Quetzaltenango) para garantizar que la población vulnerable acceda a servicios básicos de calidad.
5. Equilibrio Operativo (A1 vs A2): Durante 2025, la región funciona como un laboratorio equilibrado donde la inversión en activos fijos (49,26% del presupuesto regional) se complementa con programas de acompañamiento social y formación (50,74%), asegurando la sostenibilidad de las infraestructuras a través de la capacitación comunitaria.
5. África: peso presupuestario y fragilidad persistente
África continental concentra durante el bienio 2024–2025 el 28,15 % del presupuesto total adjudicado a ONGD, consolidándose como la segunda región de intervención de la cooperación municipal sevillana. Este peso presupuestario refleja la centralidad de la región en términos de necesidades humanitarias y de desarrollo, pero también evidencia un patrón de intervención marcado por una elevada concentración territorial y por contextos de fragilidad estructural persistente.
Magreb
La subregión del Magreb absorbe el 14,17% de la inversión total destinada a ONGD por el Ayuntamiento de Sevilla durante el bienio 2024-2025, lo que representa una cuantía acumulada de 490.953,82 €. La estrategia técnica se articula sobre tres escenarios geográficos de intervención: los campamentos de población saharaui en Argelia, el acompañamiento a población migrante en Marruecos y la incorporación de Mauritania en el ejercicio 2025 como nodo de inversión productiva.
La cooperación municipal en el Magreb se caracteriza por una especialización en contextos de elevada fragilidad institucional, articulando una combinación de acompañamiento social (Modalidad A1), respuesta humanitaria (Modalidad B) y, de forma más reciente, inversión en activos productivos (Modalidad A2), orientada a reforzar la autonomía de los colectivos en situación de mayor exclusión. Las intervenciones desarrolladas en la región responden a crisis prolongadas y escenarios de refugio, mediante un enfoque integral que prioriza la salud, la educación y la atención a colectivos en situación de extrema vulnerabilidad. Esta orientación se refleja de manera directa en la distribución técnica y presupuestaria de las actuaciones ejecutadas, que se detalla a continuación.
Análisis de las intervenciones en el Magreb
El despliegue de la cooperación en el Magreb presenta una evolución técnica basada en los siguientes pilares:
1. Hegemonía del Escenario Saharaui: Los campamentos en Argelia representan el eje central de la subregión, concentrando el 62,89% de los fondos totales del Magreb en el bienio (308.774 €). La estrategia aquí es multidimensional: combina el fortalecimiento de servicios básicos (salud escolar y educación) con la acción humanitaria especializada para víctimas de minas antipersona, integrando enfoques de discapacidad y género.
2. Giro hacia la Inversión Material (2025): Al igual que en otras regiones, el ejercicio 2025 marca la introducción de la Modalidad A2 en el Magreb mediante el proyecto en Mauritania. Con una dotación de 150.000 €, se enfoca en la creación de activos tangibles para el aumento de la producción agrícola, buscando transformar la capacidad económica de las mujeres rurales (ODS 2, 5 y 8).
3. Atención a la Migración Forzada: La intervención en Marruecos (Nador y Tánger) aborda una de las dimensiones más complejas de la desigualdad global. Se centra en el acompañamiento integral a personas migrantes, garantizando el acceso a derechos fundamentales y servicios sociales en contextos de alta desprotección.
4. Predominio del Ámbito de Salud: La salud es el objetivo recurrente en el 66% de los proyectos regionales. Se concibe no sólo como asistencia médica, sino como un factor de resiliencia y dignidad escolar, actuando como barrera frente al colapso social que supone el refugio prolongado.
África Occidental: Mali
La región de África Occidental concentra el 10,71% del presupuesto global destinado a ONGD en el bienio 2024-2025 (371.016,37 €), evidenciando una altísima concentración en Mali, país que por sí solo absorbe el 10,34% del total del presupuesto de las convocatorias (358.220,18 €).
Dentro de la subregión, Mali representa el 96,55% de la inversión técnica, consolidándose como el tercer destino global de los fondos y el eje prioritario en el continente africano.
La cooperación sevillana en este país articula proyectos de alta complejidad técnica que integran la seguridad alimentaria, la salud comunitaria y el acceso al agua segura en contextos de conflicto armado y desplazamiento forzado. Esta estrategia configura un enfoque de focalización intensiva que combina el fortalecimiento de capacidades básicas con la respuesta a crisis prolongadas, aplicando de forma sofisticada el triple nexo (Humanitaria-Paz-Desarrollo). Un elemento diferenciador es la gestión del agua no sólo como infraestructura, sino como herramienta de prevención de conflictos intercomunitarios, reconociendo que el acceso al recurso es un detonante crítico de violencia en el Sahel.
Evolución Estratégica en Mali
El análisis de los datos permite identificar un cambio de paradigma técnico entre ambos ejercicios:
- Transición hacia la Inversión Material (2025): Mientras que en 2024 la Modalidad A1 (Fortalecimiento social) lideró la inversión, en 2025 se incorporó la Modalidad A2, destinando 100.000 € a la construcción y equipamiento de infraestructuras sanitarias en Ouéléssébougou para reducir la mortalidad materna y neonatal.
- Continuidad en Acción Humanitaria: Mali es el único país de la subregión que mantiene una asignación constante en la Modalidad B (120.000 € acumulados), centrada en garantizar el derecho humano al agua para poblaciones desplazadas, un factor crítico para la resiliencia climática y la estabilidad social en la zona.
- Foco en Colectivos Vulnerables: El enfoque de género es transversal; el 100% de los proyectos en Mali incluyen metas específicas de empoderamiento femenino, ya sea mediante la organización agrícola para la soberanía alimentaria o asegurando la equidad en el acceso a servicios de salud para mujeres y niñas.
- Peso de las Socias Locales: Organizaciones como Mujeres en Zona de Conflicto (MZC) y CONEMUND actúan como nodos operativos críticos, gestionando el grueso de los fondos en Mali y aportando el músculo técnico necesario para operar en entornos de alta inseguridad.
África Central
La región de África Central constituye un nodo de intervención emergente en la estrategia de cooperación del Ayuntamiento de Sevilla durante el bienio 2024-2025, absorbiendo el 3,27% del presupuesto total global (113.384,20 €). Su actividad se concentra exclusivamente en el ejercicio 2025, tras un año 2024 sin presencia presupuestaria en la zona, y se focaliza íntegramente en la República Democrática del Congo (RDC).
La estrategia técnica en esta región se define por un enfoque de inversión material y productiva (Modalidad A2), orientada a generar activos físicos permanentes y capacidades técnicas locales para revertir situaciones de vulnerabilidad extrema en contextos de bajo índice de desarrollo humano.
Análisis de la Estrategia Regional
El despliegue de la cooperación en África Central presenta las siguientes características estratégicas y operativas:
- Priorización de Activos Físicos (Modalidad A2): El 100% de la financiación en la subregión se canaliza a través de la modalidad de inversión, lo que define un perfil programático nítido basado en la creación de activos físicos y capacidades productivas tangibles antes que en el mero acompañamiento social.
- Multidimensionalidad de la Intervención: El proyecto ejecutado en la provincia de Haut-Katanga articula tres dimensiones críticas para la resiliencia comunitaria:
- Agua y Saneamiento: Restablecimiento de recursos hídricos sostenibles como base sanitaria y productiva (ODS 6).
- Desarrollo Económico: Mejora de la producción agrícola a través de la agricultura ecológica para fortalecer la capacidad económica local (ODS 2 y 8).
- Servicios Sociales: Fortalecimiento de las redes de apoyo y capacidades organizativas locales (ODS 10).
- Foco en la Feminización de la Pobreza: La intervención tiene como población beneficiaria prioritaria a las mujeres rurales vulnerables, buscando su autonomía mediante el liderazgo en la gestión de recursos naturales y la soberanía alimentaria (ODS 5).
- Contexto de Vulnerabilidad Extrema: La elección de la R.D. del Congo responde a una necesidad crítica, al ser uno de los países con los índices de desarrollo humano más bajos del mundo (puesto 180 de 191), donde el impacto de las crisis humanitarias estructurales requiere soluciones que combinen la provisión de servicios básicos con el desarrollo productivo.
- Sostenibilidad a través de la Inversión: Técnicamente, la apuesta por el modelo A2 en esta subregión busca que el acceso al agua y la tecnificación agrícola funcionen como una palanca que transforme la realidad material de la población, reduciendo la dependencia de la ayuda de emergencia a largo plazo.
6. Sevilla en el bienio 2024–2025: intensidad operativa y función pedagógica
La ciudad de Sevilla actúa como el tercer nodo de inversión más relevante de su propia estrategia de cooperación durante el bienio 2024-2025, concentrando el 11,83% del presupuesto total adjudicado a ONGD (410.000,00 €). A pesar de no ser el destino con mayor carga financiera, es el territorio con el mayor número de intervenciones ejecutadas, sumando un total de 22 proyectos de Educación y Sensibilización en el periodo analizado.
La estrategia técnica en Sevilla se diferencia de las intervenciones internacionales por centrarse exclusivamente en la Modalidad C, de Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global (acciones orientadas a la construcción de ciudadanía global, la promoción de valores vinculados a la Agenda 2030, la igualdad de género, la convivencia intercultural y la prevención de discursos de odio). Desde el punto de vista de la intervención en el territorio, la ciudad funciona como un espacio pedagógico estratégico, donde la cooperación internacional se traduce en procesos educativos, culturales y comunitarios que conectan las problemáticas globales con la realidad social local.
Análisis de la estrategia técnica en Sevilla
- El despliegue de la cooperación en el ámbito local sevillano se caracteriza por una focalización clara en la ciudadanía global, canalizada de manera exclusiva a través de la Modalidad C. La sensibilización y la educación para la ciudadanía global están presentes en el 100 % de los proyectos locales, con un objetivo técnico orientado a abordar las causas estructurales de la pobreza, la discriminación y los discursos de odio. Las intervenciones se apoyan de forma significativa en metodologías educativas y comunitarias, como el aprendizaje-servicio en centros educativos y acciones de base territorial en barrios.
- Esta elevada intensidad operativa contrasta con una estabilidad presupuestaria en términos absolutos, mantenida en torno a 205.000 € anuales desde 2023, sin incrementos proporcionales al volumen ni a la creciente complejidad de las intervenciones. Desde una perspectiva técnica, este estancamiento se traduce en una pérdida de peso relativo del ámbito local dentro del conjunto de la política municipal de cooperación: mientras que en 2023 representaba el 19,4 % del presupuesto total, en 2025 su peso desciende hasta el 11,14 %, como resultado del giro estratégico hacia la inversión material (Modalidad A2) en el exterior. Esta evolución genera una presión estructural sobre las entidades ejecutoras, que deben sostener un número elevado de proyectos con recursos limitados, incrementando las exigencias técnicas, administrativas y territoriales.
- La especialización exclusiva del ámbito local en la Modalidad C refuerza, además, una separación funcional entre Sevilla y los países socios, al desvincular la intervención local de otras modalidades como la inversión material o la acción humanitaria. Aunque esta configuración responde a una lógica técnica coherente desde el enfoque pedagógico, limita la capacidad de articular narrativas integrales que conecten de forma directa los resultados de la acción exterior con procesos tangibles en la ciudad.
- Dentro de este marco, la prevención de la violencia y el refuerzo de la cohesión social emergen como ejes estratégicos de la intervención local. Proyectos centrados en el abordaje del racismo, la xenofobia y los discursos de odio —como Identidades Afroandaluzas o Ludopedagogía contra discursos de odio— contribuyen a fortalecer el tejido cívico y la convivencia intercultural, especialmente en zonas de transformación social.
- El papel de las entidades socias con sede en Sevilla resulta determinante para sostener este modelo. ONGD socias de ASONGD como Solidaridad Internacional Andalucía, Mujeres en Zona de Conflicto (MZC) o Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) ejecutan en torno al 50 % de los proyectos locales, aportando el músculo técnico necesario para trasladar debates globales —clima, género, derechos humanos— a contextos educativos y comunitarios concretos, y garantizando la calidad y continuidad de las intervenciones.
7. Naturaleza de las intervenciones: reequilibrio entre procesos sociales e inversión material
La composición técnica de las intervenciones financiadas durante el bienio 2024–2025 evidencia un reordenamiento significativo de las prioridades operativas de la cooperación municipal sevillana, especialmente en los territorios de América Latina. Este reequilibrio no supone una sustitución de enfoques, sino una redistribución del peso relativo entre modalidades que incide directamente en la naturaleza de los resultados esperados.
La Modalidad A1 (cooperación sin inversión) mantiene en 2024 un papel central en la programación, con una dotación de 584.600 €, reflejando la continuidad de los procesos de fortalecimiento social, institucional y comunitario desarrollados en ejercicios anteriores. Las intervenciones en esta modalidad priorizan la transferencia de capacidades, el empoderamiento de colectivos vulnerables y la mejora de servicios sociales básicos, configurando un enfoque centrado en las personas y en la sostenibilidad social de los procesos de desarrollo.
La programación de 2025 introduce un incremento sustantivo del peso de la Modalidad A2 (cooperación con inversión), que alcanza el 49,26 % del presupuesto regional en América Latina. Esta reorientación se traduce en una mayor presencia de proyectos de infraestructura básica y mejora de condiciones materiales de vida, especialmente en ámbitos como el acceso al agua potable, el saneamiento, la vivienda digna y la tecnificación de sistemas productivos. La inversión material adquiere así un protagonismo comparable al de los procesos sociales, alterando el equilibrio tradicional entre modalidades.
La combinación de procesos sociales e inversión material en un mismo marco territorial permite articular intervenciones más complejas y complementarias, con impacto tanto en las condiciones materiales de vida como en las capacidades organizativas de las comunidades. Este enfoque introduce, al mismo tiempo, mayores exigencias técnicas en planificación, ejecución y sostenibilidad, especialmente en los proyectos de inversión material, cuya eficacia depende de la estabilidad institucional y de mecanismos sólidos de apropiación local.
8. Dicotomía territorial y ajuste parcial en 2025
El análisis del período bianual confirma la existencia de una dicotomía territorial persistente en la política municipal de cooperación al desarrollo, tanto en la distribución geográfica de los recursos como en la naturaleza técnica de las intervenciones financiadas. Esta diferenciación responde a una lógica acumulada a lo largo del periodo 2020–2025, en la que determinados territorios han quedado asociados de forma recurrente a modalidades específicas de actuación.
América Latina concentra un enfoque claramente multidimensional, combinando proyectos de fortalecimiento social e institucional (Modalidad A1), inversión material (Modalidad A2) y, de forma puntual, acción humanitaria (Modalidad B). Esta combinación permite abordar de manera más integral los factores estructurales de la pobreza y la exclusión, generando sinergias entre procesos sociales, mejora de infraestructuras básicas y capacidad de respuesta ante crisis coyunturales. La región actúa, así, como el principal espacio de despliegue técnico del modelo de cooperación sevillano.
África continental y Oriente Medio presentan un patrón de intervención más restringido, caracterizado por el predominio de actuaciones vinculadas a la acción humanitaria y a proyectos de fortalecimiento social de corto o medio alcance. Este enfoque responde a contextos de alta fragilidad, conflicto armado y crisis humanitaria prolongada, pero introduce limitaciones estructurales, al dificultar la generación de capacidades duraderas y activos físicos que contribuyan a reducir la vulnerabilidad a largo plazo.
Este desequilibrio territorial conlleva un riesgo de cronificación de la ayuda, al reproducir dinámicas en las que determinadas regiones quedan asociadas casi exclusivamente a la lógica asistencial, mientras otras concentran la inversión estructural y el desarrollo de capacidades productivas. La diferenciación modal por territorio refuerza asimetrías geopolíticas ya existentes y limita la coherencia global del sistema de cooperación.
El ejercicio 2025 introduce una reorientación parcial de la cooperación en África continental, con un mayor peso de la Modalidad A2 —que alcanza el 62,7 % del presupuesto— y refuerza una aproximación más estructural basada en inversiones en infraestructuras y capacidades permanentes; no obstante, el alcance de este ajuste es todavía limitado, al concentrarse en pocos proyectos y territorios y carecer de un refuerzo suficiente de mecanismos de seguimiento, apropiación local y continuidad institucional, lo que restringe su potencial transformador. La consolidación de este giro requiere avanzar hacia un modelo territorial más equilibrado y coherente, que supere asociaciones rígidas entre regiones y modalidades y combine, según cada contexto, procesos sociales, inversión estructural y respuesta humanitaria, integrando el ajuste de 2025 en una planificación sostenida a medio plazo.
9. Tensiones estructurales y riesgos de sostenibilidad
El análisis del bienio 2024–2025 pone de relieve una tensión estructural creciente en el modelo de cooperación municipal sevillano, derivada del desajuste entre el refuerzo de la acción exterior y el debilitamiento progresivo de los instrumentos de construcción de legitimidad social en el ámbito local. Esta tensión se inscribe en una dinámica acumulativa observable a lo largo del periodo 2020–2025 y no responde a un fenómeno coyuntural.
El bienio consolida una apuesta clara por la cooperación internacional de carácter material, especialmente a través de la Modalidad A2, orientada a infraestructuras, equipamientos y mejora de las condiciones físicas de vida en los territorios socios. Esta orientación incrementa la visibilidad técnica de los resultados y permite intervenciones de mayor escala financiera. El fortalecimiento de esta línea se produce, sin embargo, sin un refuerzo paralelo de los mecanismos de educación, sensibilización y participación ciudadana, que constituyen el principal soporte social y político de la política pública de cooperación.
La estabilidad presupuestaria de la Modalidad C en términos absolutos, unida a su pérdida de peso relativo y a la elevada intensidad operativa que soporta, ha generado una situación de sobrecarga estructural. Un número elevado de proyectos, con alta exigencia técnica y territorial, se sostiene con recursos limitados, lo que compromete tanto la calidad de los procesos educativos como su capacidad de alcanzar nuevos públicos, especialmente en contextos urbanos atravesados por discursos de desinformación, polarización y repliegue identitario.
La eventual supresión de la convocatoria de proyectos en 2026 tendría consecuencias que van más allá del impacto presupuestario inmediato. La desaparición de este instrumento implicaría la ruptura del principal vínculo entre la acción exterior del Ayuntamiento de Sevilla y su base social, debilitando la legitimidad ciudadana de la política de cooperación y mermando su capacidad de sostenerse en el tiempo como una política pública compartida y reconocible.
Asimismo, el abandono del ámbito local como espacio pedagógico y político reduce de manera sustantiva la capacidad de la ciudad para explicar, contextualizar y defender la inversión pública en cooperación internacional, así como para trabajar valores y hacer comprensibles las políticas públicas entre niñas, niños y adolescentes. Estas acciones, consolidadas a lo largo de años de políticas municipales de desarrollo y con un alcance reconocido por el propio Ayuntamiento de más de 23.000 personas durante el período de vigencia del Plan Director de Cooperación al Desarrollo, constituían un pilar estratégico de la acción pública. Su debilitamiento incrementa el riesgo de que la cooperación sea percibida como una política meramente técnica, desvinculada de las prioridades sociales locales y especialmente vulnerable a cuestionamientos en escenarios de restricción presupuestaria.