Alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030

1. Marco estratégico: el Plan Director de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Sevilla (2021–2025)

La alineación con los ODS y la Agenda 2030 de la política municipal de cooperación del Ayuntamiento de Sevilla se articula a través del V Plan Director de Cooperación al Desarrollo 2021–2025, vigente durante el bienio analizado. Este instrumento estratégico se concibe como una hoja de ruta para una cooperación transformadora, anclada en el territorio, orientada por principios de justicia social, equidad y sostenibilidad, y dotada de una clara vocación de articulación multinivel.

El Plan Director sitúa a Sevilla como un actor local con proyección y responsabilidad global, reforzando el papel de las políticas municipales de cooperación como contribución directa a los desafíos globales desde el ámbito local. Esta orientación se traduce en una apuesta explícita por la participación ciudadana en políticas de desarrollo eficaces y de calidad, mediante el fortalecimiento de conocimientos, competencias, valores y actitudes vinculadas a la solidaridad internacional, la justicia social y los derechos humanos.

El propio Plan reconoce que la cooperación para el desarrollo no es una responsabilidad exclusiva de los gobiernos estatales o de las instancias internacionales, sino que las instituciones municipales deben implicarse de forma efectiva, aun cuando dicha implicación tenga carácter voluntario y discrecional. Este planteamiento refuerza el derecho de la ciudadanía a reivindicar el compromiso de su gobierno local con políticas públicas solidarias, coherentes con los principios rectores de la Agenda 2030.

2. Trayectoria institucional y legitimidad social de la cooperación municipal

La incorporación de la cooperación al desarrollo a la estrategia local de Sevilla responde a una trayectoria histórica impulsada por la sociedad civil organizada. Desde la década de los años noventa, las organizaciones sociales sevillanas reivindicaron de forma sostenida la necesidad de integrar la cooperación internacional como una política pública municipal, logrando su inclusión progresiva en la agenda institucional.

Como resultado de este proceso, en 1995 se crea el Consejo Municipal de Cooperación, concebido como un espacio estable de participación, diálogo y gobernanza compartida. Su finalidad es contribuir al desarrollo equitativo de las poblaciones del mundo, con especial atención a los países empobrecidos, y promover activamente la solidaridad internacional y la defensa de los derechos humanos. Este hito refuerza la legitimidad social y política de la cooperación municipal como una política pública con arraigo ciudadano y continuidad institucional.

3. Instrumentos de intervención y coherencia normativa

El Plan Director vigente establece que, en coherencia con los marcos normativos locales, autonómicos, estatales e internacionales, el Ayuntamiento de Sevilla mantendrá los principales instrumentos de intervención de la política de cooperación, destacando las convocatorias de subvenciones dirigidas a ONGD y otros agentes del sistema de cooperación.

El Plan incorpora, asimismo, el fomento de la coordinación interadministrativa, el impulso de la cooperación directa, la consolidación de alianzas estables con otras instituciones de cooperación, la participación activa de la ciudad en espacios de diálogo vinculados a la Agenda 2030 y el fortalecimiento del trabajo conjunto con otras administraciones en ámbitos como la atención a población refugiada. Este planteamiento refuerza la coherencia de la política municipal con los documentos estratégicos que orientan la cooperación internacional en los niveles europeo, estatal y autonómico.

4. Objetivos específicos del Plan Director y alineación con los ODS

El Plan Director de Cooperación al Desarrollo 2021–2025 articula su alineación con la Agenda 2030 a través de cuatro objetivos específicos, directamente vinculados a los ODS y desplegados mediante ejes sectoriales y territoriales:

  • OE 1. Acceso y mejora de los servicios básicos, incluyendo educación, salud, salud mental, tecnología, vivienda digna, energía asequible y no contaminante, acceso al agua potable y al saneamiento, seguridad alimentaria y trabajo digno.
  • OE 2. Fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y de las organizaciones representativas de la sociedad civil como condición para el desarrollo sostenible y la garantía de derechos.
  • OE 3. Educación transformadora para una ciudadanía global, orientada a la sensibilización de la población sevillana y a la promoción de una ciudadanía activa, crítica y comprometida con la construcción de una sociedad global solidaria, justa y equitativa.
  • OE 4. Acción humanitaria, dirigida a aliviar el sufrimiento de las víctimas de desastres humanos o naturales, garantizar su subsistencia, proteger sus derechos fundamentales y defender su dignidad, así como a prevenir procesos de desestructuración social y económica.

5. Objetivos transversales y enfoques estructurantes

De manera transversal, el Plan Director establece cinco objetivos transversales que impregnan todas las modalidades de actuación:

  • Equidad de género y respeto a la diversidad.
  • Sostenibilidad ambiental y acción climática.
  • Enfoque basado en derechos humanos.
  • Respeto de la diversidad cultural.
  • Fortalecimiento institucional y de las organizaciones de la sociedad civil.

Estos enfoques actúan como principios estructurantes, garantizando que las intervenciones no se limiten a la provisión de bienes o servicios, sino que contribuyan a procesos de transformación social coherentes con la Agenda 2030 y el principio de “no dejar a nadie atrás”.

6. Marco Estratégico y Compromisos Globales

El Marco Estratégico y Compromisos Globales establece los cimientos políticos y normativos que rigen la cooperación al desarrollo tanto en la ciudad de Sevilla como en la Junta de Andalucía, situando a la Agenda 2030 como la brújula fundamental de actuación. Este marco no se limita a una declaración de intenciones, sino que se operativiza a través de instrumentos específicos y metas presupuestarias vinculantes que buscan garantizar la sostenibilidad de la vida en sus dimensiones social, económica y ambiental.

A continuación, se profundiza en los componentes clave de este marco estratégico:

6.1. La Agenda 2030 como Hoja de Ruta Universal

La Agenda 2030 es asumida por las instituciones locales y regionales como el marco político internacional y la hoja de ruta estratégica para erradicar la pobreza y reducir las desigualdades. Bajo este prisma, la cooperación no se entiende como una política sectorial aislada, sino como un compromiso estructural que busca una transición justa, económica, social y ambiental. Este compromiso se fundamenta en el principio de «no dejar a nadie atrás», que actúa como el eje vertebrador de la agenda social, exigiendo que las políticas públicas prioricen a los colectivos más vulnerables tanto dentro como fuera del territorio.


6.2. La Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible 2030 (EADS 2030)

La EADS 2030 funciona como el instrumento de orientación regional que traslada las resoluciones internacionales al contexto andaluz. Sus líneas de actuación se asientan sobre dos pilares fundamentales:

  • Promoción de una economía verde: Centrada en la eficiencia de recursos, la producción y el consumo sostenibles, y la creación de empleo verde como motor socioeconómico.
  • Refuerzo de la cohesión social: Basada en la premisa de que la sostenibilidad económica y ambiental solo es posible en una sociedad cohesionada que ofrezca igualdad de oportunidades y protección social.


6.3. Compromisos Cuantitativos y Metas Presupuestarias

Para garantizar que la alineación con los ODS sea efectiva, se han definido umbrales mínimos de inversión en el marco de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID),:

  • 70% del presupuesto: Debe destinarse obligatoriamente a la generación de procesos de desarrollo estructurales.
  • 12,5% del presupuesto: Reservado para la acción humanitaria y de emergencia, enfocada en salvar vidas y proteger derechos en crisis.
  • 20% del presupuesto: Destinado específicamente a promover la equidad de género (ODS 5) con un enfoque feminista, consolidándolo como el eje vertebrador de toda la cooperación.
  • Compromiso del 0,7%: Existe el mandato normativo de tender progresivamente a destinar el 0,7% de los recursos propios a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), conforme a los compromisos internacionales y la Ley Andaluza de Cooperación.

6.4. Coherencia de Políticas y Articulación Multinivel

El marco estratégico exige que la política de cooperación sea transversal e intersectorial. Esto implica:

  • Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (CPDS): Asegurar que todas las políticas públicas (salud, educación, medio ambiente, etc.) contribuyan de manera integrada a los ODS y no tengan efectos negativos en terceros países.
  • Gobernanza Multinivel: El V Plan Director de Sevilla (2021-2025) refuerza la coherencia de la política municipal con los niveles europeo, estatal y autonómico, situando a la ciudad como un actor con responsabilidad global.
  • Alianzas (ODS 17): Se fomenta la colaboración con ONGD, universidades, organismos multilaterales (como UNICEF o ACNUR) y el sector privado para sumar capacidades y generar sinergias.

7. Alineación Específica por Objetivos de Desarrollo Sostenible

El análisis de los proyectos financiados en 2024 y 2025 muestra una concentración estratégica en objetivos clave:

  • ODS 5 (Igualdad de Género): Es el eje vertebrador tanto para la Junta de Andalucía como para el Ayuntamiento de Sevilla. En Latinoamérica, se priorizan procesos de empoderamiento socioeconómico e inclusión laboral de mujeres indígenas y en situación de riesgo. En Sevilla, el Servicio de la Mujer ha incrementado su presupuesto para planes de igualdad y lucha contra la violencia de género.
  • ODS 2 (Hambre Cero): Este objetivo es la prioridad máxima en el África Subsahariana, donde se financian proyectos de seguridad alimentaria, nutrición y fortalecimiento de la producción agrícola ecológica.
  • ODS 3 (Salud y Bienestar): Se materializa en proyectos de salud escolar en campamentos de refugiados y en el compromiso municipal «Fast Track» para una Sevilla libre de VIH y sida para 2030.
  • ODS 4 (Educación de Calidad): Se enfoca no solo en la educación básica, sino en la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global (EpDCG). El objetivo es formar ciudadanos críticos capaces de comprender la interdependencia global y actuar localmente.
  • ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento): Se han ejecutado infraestructuras críticas en países como Bolivia y Mali para garantizar el acceso al agua potable, vinculando directamente la resiliencia climática y la salud comunitaria.
  • ODS 11 y 13 (Ciudades Sostenibles y Acción por el Clima): Sevilla implementa el Plan Estratégico de la Movilidad (PEMS) y participa en la misión de la Comisión Europea para ser una de las «100 Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras en 2030». Además, se destinan fondos para la mejora de la eficiencia energética en entornos residenciales como Pajaritos.

8. El Principio de «No Dejar a Nadie Atrás»

Este concepto constituye el eje estructurante de la agenda social de Sevilla y la Junta de Andalucía. Exige que las políticas públicas prioricen a los colectivos más vulnerables: infancia, personas migradas, personas con discapacidad y mujeres en riesgo de exclusión.

A nivel municipal, Sevilla ha reforzado los servicios públicos básicos (representando el 40,3% del gasto total en 2025) para atender carencias históricas en barrios desfavorecidos. Iniciativas como el programa «Éfeso» y «Sevilla Integra» buscan la inserción socio-laboral de colectivos de atención prioritaria, promoviendo el trabajo decente (ODS 8).

9. Priorización sectorial, ODS y despliegue territorial

La ejecución de proyectos durante el bienio muestra una alineación operativa clara con los ODS más pertinentes según modalidad y territorio. Destaca el carácter transversal del ODS 5 (Igualdad de Género), presente de forma explícita en una parte significativa de las intervenciones, especialmente en América Latina, con proyectos orientados al empoderamiento económico de mujeres rurales, la prevención de las violencias de género y la defensa de los derechos de la población LGBTIQ+.

En África Subsahariana y América Central predominan los ODS 2 (Hambre Cero) y ODS 3 (Salud y Bienestar), articulados en proyectos que vinculan seguridad alimentaria, nutrición y acceso al agua segura, especialmente en contextos de alta fragilidad como Mali. El ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento) adquiere un peso destacado tras la recuperación de la Modalidad A2, con inversiones en sistemas de agua potable en países como Bolivia y Perú.

El ODS 4 (Educación de Calidad) se sitúa como eje central en los campamentos de población refugiada saharaui y en las intervenciones locales en Sevilla, mientras que el ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas) resulta clave en contextos como Palestina y en el fortalecimiento del tejido asociativo local para la prevención de discursos de odio.

10. Análisis de los ODS por Países y Regiones

El análisis de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la cooperación internacional impulsada por el Ayuntamiento de Sevilla durante el bienio 2024–2025 pone de manifiesto una especialización geográfica y temática, alineada con los principios de equidad, justicia social y “no dejar a nadie atrás”. Esta orientación responde a una lógica estratégica definida en el V Plan Director de Cooperación (2021–2025), que actúa como marco de referencia para integrar las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo en los territorios socios.

La distribución de los ODS no es homogénea, sino que revela patrones regionales vinculados tanto a las necesidades estructurales  como a la capacidad técnica, experiencia sectorial y especialización territorial de las ONGD. A partir de este enfoque, pueden identificarse distintos clusters de intervención, que articulan la cooperación sevillana en torno a prioridades diferenciadas.

10.1. Latinoamérica: Equidad, desigualdad y desarrollo productivo 

(Zona de Acción Prioritaria – más del 58 % del presupuesto del bienio)

Latinoamérica concentra el mayor volumen de recursos y se configura como el principal espacio de intervención estratégica.

Región Andina (Perú, Bolivia y Colombia): Cluster de Equidad y Reducción de Desigualdades

  • Perú se consolida como el principal país receptor de fondos (23,99 % del total del bienio). La intervención presenta una elevada concentración en el ODS 5 (Igualdad de género), que absorbe cerca del 40 % del presupuesto nacional, orientado al empoderamiento económico de mujeres indígenas quechua-hablantes y a la defensa de los derechos del colectivo LGBTIQ+. De forma complementaria, destacan el ODS 8 (Trabajo decente), vinculado a iniciativas de economía circular, y el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento) mediante proyectos de infraestructura hidráulica.
  • En Bolivia, la cooperación se focaliza en el ODS 6 y el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), financiando infraestructuras de acceso al agua potable y vivienda digna como ejes de inclusión social con enfoque de género.
  • Colombia prioriza el ODS 10 (Reducción de las desigualdades) y el ODS 5, a través de proyectos de inclusión socioeconómica dirigidos a mujeres en situación de vulnerabilidad en Medellín y Antioquia.

América Central (Guatemala y El Salvador): Cluster de Desarrollo Económico y Resiliencia

  • En Guatemala, las intervenciones se articulan en torno al ODS 2 (Hambre cero) y el ODS 8, con un uso destacado de la Modalidad A2 para la tecnificación agrícola y el fortalecimiento de capacidades productivas rurales. En 2025 se refuerza además el ODS 3 (Salud) mediante programas de atención sanitaria rural.
  • En El Salvador, el foco se sitúa en el ODS 8 y el ODS 13 (Acción por el clima), a través de proyectos de agroecología liderados por mujeres y de formación juvenil en gastronomía sostenible como vía de inclusión socioeconómica.

10.2. África Continental: Supervivencia, servicios básicos y derechos

(28,15 % del presupuesto del bienio)

La cooperación en África se orienta prioritariamente a garantizar condiciones básicas de vida en contextos de alta fragilidad social, política y ambiental.

África Occidental (Mali): Cluster de Supervivencia y Servicios Básicos

  • En Mali, los ODS 2 (Hambre cero) y ODS 3 (Salud) constituyen prioridades absolutas, integrando seguridad alimentaria, nutrición comunitaria y atención sanitaria. De forma transversal, el ODS 6 (Agua limpia) se vincula al ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas) en proyectos que aseguran el acceso al agua a poblaciones desplazadas y contribuyen a la prevención de conflictos intercomunitarios.

Magreb (Población saharaui y Marruecos): Educación, protección y cohesión social

  • En los campamentos de refugiados saharauis, el ODS 4 (Educación de calidad) actúa como eje vertebrador de intervenciones integrales que incorporan el ODS 3 (Salud) y la protección frente a la violencia estructural, incluida la atención a víctimas de minas antipersona.
  • En Marruecos, la prioridad se sitúa igualmente en el ODS 4, con especial atención a la formación profesional juvenil, complementada por actuaciones en ODS 10 y ODS 16 dirigidas a la población migrante.

Mauritania y República Democrática del Congo

  • Las inversiones ejecutadas, principalmente en Modalidad A2, impactan de manera combinada en los ODS 2, 6 y 8, con un énfasis claro en el empoderamiento de mujeres a través de la agricultura ecológica y el acceso al agua potable.

Costa de Marfil

  • La intervención se concentra de forma exclusiva en el ODS 3 (Salud), mediante campañas de vacunación infantil en contextos de emergencia.

10.3. Oriente Medio: Derechos humanos y acción humanitaria

Territorios Palestinos

  • Las actuaciones se enmarcan en la Modalidad B (Acción Humanitaria), con una clara alineación con el ODS 16 (Paz y justicia), el ODS 5 y el ODS 10, orientadas a la protección de derechos humanos en un contexto de ocupación y violencia estructural.

10.4. Cooperación local: Ciudadanía global y transformación social

En el ámbito local, la cooperación se articula a través de la Modalidad C, configurando un Cluster de Ciudadanía Global claramente diferenciado.

  • El ODS 4 (Educación de calidad), en su Meta 4.7, constituye el pilar central de la intervención local mediante proyectos de Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global.
  • Los 22 proyectos ejecutados en barrios sevillanos como Torreblanca o el Distrito Sur abordan de forma transversal el ODS 10 (Lucha contra el racismo y las desigualdades), el ODS 13 (Acción climática), el ODS 5 (Ecofeminismo) y el ODS 16 (Cultura de paz), con un fuerte componente comunitario e intergeneracional.

Esta referencia a los ODS como marco operativo para la toma de decisiones, permite orientar los recursos públicos hacia territorios y colectivos que concentran mayores brechas de desigualdad y vulnerabilidad. La articulación entre prioridades geográficas, modalidades de financiación y especialización técnica de las ONGD ha permitido sostener una intervención coherente y reconocible en términos de impacto.  

  • Latinoamérica (Zona de Acción Prioritaria): Es la región que recibe el mayor volumen de recursos, superando el 58% del presupuesto total en el bienio 2024-2025.
    • Perú: Es el país líder en recepción de fondos (23,99% del total), con proyectos diversos que abarcan desde el desarrollo económico y servicios sociales hasta la prevención de la violencia y el acceso al agua. Se observa una fuerte concentración en el ODS 5 (Igualdad de Género), que supone casi el 40% de su presupuesto.
    • Bolivia: Las intervenciones se centran en el ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento) y el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), mediante infraestructuras para garantizar agua potable y vivienda digna como motores de inclusión social.
    • Guatemala y El Salvador: Los esfuerzos se dirigen hacia el ODS 2 (Hambre Cero) y el ODS 8 (Trabajo Decente), mediante la tecnificación agrícola, la agroecología y el empoderamiento económico de jóvenes y mujeres rurales.
    • Colombia: Se prioriza el ODS 10 (Reducción de las Desigualdades) y el ODS 5 a través de la inclusión socioeconómica de mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente en zonas como Medellín.
  • África Continental (28,15% del presupuesto): La programación se orienta hacia la garantía de condiciones básicas para la supervivencia en contextos de fragilidad.
    • África Subsahariana (Malí, Senegal, Mozambique): El ODS 2 (Hambre Cero) es la prioridad absoluta, concentrando más del 60% de la ayuda en países como Senegal. En Malí, se combinan proyectos de seguridad alimentaria con intervenciones en agua y salud.
    • Magreb (Población Saharaui y Marruecos): La estrategia se centra en el ODS 3 (Salud y Bienestar) y el acceso a derechos fundamentales. En los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, se financian proyectos de salud escolar y atención a víctimas de minas. En Marruecos, el enfoque principal es el acompañamiento integral a la población migrante y la educación.
    • República Democrática del Congo y Mauritania: Se ejecutan proyectos de inversión material (Modalidad A2) para mejorar la producción agrícola y el acceso al agua, impactando en los ODS 2, 6 y 8.
  • Oriente Medio (Palestina): Las intervenciones se enmarcan en la acción humanitaria (Modalidad B) para atender situaciones de emergencia y proteger los derechos humanos bajo ocupación, alineándose con los ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas) y ODS 5.

6.11. La apuesta por la educación (ODS 4) en la cooperación sevillana

El ODS 4 constituye un pilar fundamental tanto en la acción exterior como en la política local de Sevilla, aunque con enfoques diferenciados según el territorio.

A. El ODS 4 en países socios (Cooperación Internacional)

La educación se concibe como una herramienta de transformación y derecho fundamental en contextos de crisis prolongada.

  • Campamentos Saharauis: Se utiliza la escuela como plataforma para el bienestar físico y mental de la infancia, vinculando la formación con la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables.
  • Haití: Se han ejecutado proyectos para garantizar el derecho humano a la educación fomentando la equidad de género y la cultura de paz.
  • Marruecos: La cooperación se centra en fortalecer el sistema de formación profesional para jóvenes y mejorar la alfabetización de mujeres inmigrantes.
  • India: Se financian iniciativas para mejorar la educación de niños y niñas vulnerables en zonas como Bengala Occidental.

B. El ODS 4 en Sevilla (Ámbito Local)

En la ciudad de Sevilla, el ODS 4 se implementa principalmente a través de la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global (EpDCG).

  • Meta 4.7: Todos los proyectos locales financiados por el Ayuntamiento se vinculan a esta meta, que busca asegurar que la ciudadanía adquiera conocimientos para promover el desarrollo sostenible, los derechos humanos y la igualdad de género.
  • Programas Escolares y Comunitarios: Iniciativas como «Solidaridad en Acción», «Tejiendo cambios glocales» o «Raíces Afroandaluzas» trabajan en centros educativos y barrios para fomentar el pensamiento crítico y combatir los discursos de odio y el racismo.
  • Servicio Municipal de Educación: Dispone de un presupuesto de 1,35 millones de euros en 2025 para mejorar el nivel educativo, reducir el absentismo y apoyar medidas de atención a la diversidad.
  • Herramientas Pedagógicas Innovadoras: Se utiliza el cine, el flamenco (programa «La Bienal va a la escuela») y la ludopedagogía para transmitir valores de solidaridad y resolución pacífica de conflictos.

Centros Específicos: El Ayuntamiento sostiene el centro de educación especial «Virgen de la Esperanza» y colabora en programas de formación de familias para dotar a los padres de herramientas educativas.

6.12. Alineación con la Agenda 2030 y evolución de la AOD municipal

Durante los ejercicios 2024 y 2025, la política municipal de cooperación ha mostrado una alineación presupuestaria visible con los compromisos de la Agenda 2030, mediante incrementos progresivos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). En 2025, la inversión global alcanzó los 2.064.548 €, permitiendo desplegar todas las modalidades previstas en el Plan Director.

De este total, la convocatoria de subvenciones vía ONGD concentró 1.837.723,07 €, evidenciando la apuesta del Ayuntamiento de Sevilla por canalizar la cooperación al desarrollo a través del tejido asociativo sevillano especializado. Este esfuerzo refuerza la coherencia entre planificación estratégica, compromisos internacionales y ejecución efectiva durante el bienio analizado.

6.13. Sevilla como espacio local de legitimación de la Agenda 2030

La alineación con la Agenda 2030 se materializa en el ámbito local a través de la Modalidad C (Educación para la Ciudadanía Global), basada en la Meta 4.7 de los ODS. Esta modalidad refuerza la capacidad de la ciudad para conectar lo local y lo global, promoviendo una ciudadanía crítica y comprometida con los retos del desarrollo sostenible.

Los proyectos desarrollados en barrios sevillanos contribuyen a transformar narrativas en torno al cambio climático, las migraciones y el racismo, consolidando la legitimidad social de la política municipal de cooperación y reforzando su coherencia con los compromisos internacionales asumidos por la ciudad.

6.14. Rendición de Cuentas e Indicadores

El sistema de rendición de cuentas e indicadores de la cooperación sevillana y andaluza se fundamenta en un modelo de gestión orientado a resultados que busca garantizar la transparencia y la eficacia de la ayuda en el marco de la Agenda 2030. Este sistema no solo mide el volumen de recursos invertidos, sino que se centra en el impacto real sobre las poblaciones, utilizando marcos internacionales para permitir una medición agregada y comparable de los logros alcanzados.

a. El Sistema de 46 Indicadores de Rendición de Cuentas (IRC)

Para asegurar una alineación efectiva con los compromisos globales, tanto el Ayuntamiento de Sevilla como la Junta de Andalucía han adoptado el sistema de 46 Indicadores de Rendición de Cuentas (IRC) vinculados a la Cooperación Española. Estos indicadores permiten cuantificar los resultados de las intervenciones de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en relación con las metas de los ODS.

Entre las dimensiones críticas que miden estos indicadores se encuentran:

  • Acción Humanitaria: El número de personas que reciben atención física o psicológica en situaciones de emergencia o crisis crónicas (Indicador AH.1).
  • Servicios Básicos: El número de personas con acceso nuevo o mejorado a sistemas de agua potable o energía sostenible (Indicadores 6.1 y 7.1).
  • Equidad de Género (ODS 5): Se incluyen métricas específicas para el número de mujeres que acceden a recursos productivos, mujeres alfabetizadas y víctimas de violencia de género que reciben asistencia (Indicadores 5.2, 5.3 y 5.6).
  • Gobernanza y Justicia (ODS 16): El grado de transparencia y la participación ciudadana en la toma de decisiones, así como el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones públicas en materia de igualdad.

b. Estructura de Indicadores en el IV PACODE (2025-2028)

A nivel autonómico, el IV Plan Andaluz de Cooperación para el Desarrollo (PACODE) despliega una cadena de planificación con siete objetivos estratégicos y un conjunto de 302 indicadores. Esta estructura se divide técnicamente en dos categorías:

  • Indicadores de Realización (238): Miden el espacio de ejecución, como el número de convocatorias publicadas, solicitudes presentadas o subvenciones concedidas.
  • Indicadores de Resultado (64): Evalúan los cambios tangibles en la población beneficiaria, como el número de personas atendidas o capacitadas, siempre ofreciendo datos desagregados por sexo.

Este modelo se inserta en la iniciativa de Seguimiento y Evaluación de Planes de Andalucía (SEPA), lo que garantiza que la información se integre en un sistema común de la administración pública.

3. Mecanismos de Evaluación y Cultura Evaluativa

La rendición de cuentas se apoya en una sólida cultura de la evaluación que exige que las intervenciones no solo informen sus logros, sino que se sometan a análisis externos.

  • Evaluaciones Externas: Son obligatorias, externas y finales para los proyectos financiados por la AACID, lo que permite generar lecciones aprendidas y mejorar la eficacia futura.
  • Misiones de Seguimiento: Se realizan visitas técnicas al terreno para verificar los resultados en interlocución directa con las entidades locales y la población beneficiaria.
  • Metodología: Se propone un enfoque participativo, multidimensional e interseccional, que respete la diversidad cultural y los derechos humanos de los agentes implicados.

4. Instrumentos de Transparencia y Reporte

Para comunicar estos resultados a la ciudadanía y a los organismos internacionales, se han definido varios instrumentos operativos:

  • Informe Anual de Seguimiento: Verifica el grado de realización de las medidas y los compromisos presupuestarios, contabilizando tanto la AOD como el Apoyo Total al Desarrollo Sostenible (TOSSD).
  • Memoria Anual de la Cooperación: Documento público que visibiliza las actividades realizadas y el potencial del equipo humano involucrado.
  • Plataforma InfoODS: Herramienta digital para el reporte sistematizado de datos sobre intervenciones, evaluaciones e indicadores de rendición de cuentas a la OCDE.
  • Barómetro de la Cooperación: Un instrumento específico para medir la percepción de la ciudadanía andaluza sobre la solidaridad y los resultados de estas políticas.

5. Impacto Identificado en el Bienio 2024-2025

La eficacia de estos indicadores se refleja en los datos reportados en la Evaluación Intermedia del Plan Director de Sevilla. Gracias a este sistema de medición, se ha podido constatar que las intervenciones del Ayuntamiento de Sevilla han tenido un impacto directo en más de 134.000 personas en terceros países y más de 23.000 personas en la propia ciudad. Estas cifras demuestran que la cooperación no es solo una declaración de intenciones, sino un sistema con capacidad operativa para materializar los compromisos de la Agenda 2030 a través de resultados medibles y transparentes.

6.15. Tensiones estratégicas y sostenibilidad futura de la alineación con los ODS

El bienio 2024–2025 demuestra la capacidad técnica, institucional y asociativa de Sevilla para actuar como un actor público comprometido con el desarrollo global y la Agenda 2030. No obstante, la sostenibilidad de esta alineación se ve amenazada por el escenario presupuestario proyectado para 2026, con una reducción del 83,17 %, que rompe la senda de cumplimiento de los compromisos internacionales.

El debilitamiento de la Modalidad C y la presión sostenida sobre los instrumentos de educación transformadora constituyen un riesgo estructural para la sostenibilidad real de la Agenda 2030 en el ámbito local. La reducción de estos espacios no afecta únicamente a una línea presupuestaria concreta, sino que erosiona la base social, pedagógica y democrática que legitima la acción exterior municipal y permite sostenerla como política pública a medio y largo plazo.

La pérdida de capacidad en educación para la ciudadanía global limita de forma directa la posibilidad de construir consenso social, comprensión pública y corresponsabilidad ciudadana en torno a los compromisos internacionales asumidos por la ciudad. Esta debilitación incrementa el riesgo de que la cooperación al desarrollo sea percibida como una política ajena a las prioridades locales, vulnerable a cuestionamientos coyunturales y desconectada de las dinámicas sociales del territorio.

La cooperación descentralizada no es un complemento accesorio del sistema español de cooperación, sino un componente estructural reconocido en los marcos normativos y estratégicos vigentes. Un retroceso significativo en una ciudad con el peso institucional, político y simbólico de Sevilla tendría efectos sistémicos, debilitando la coherencia del conjunto del modelo, reduciendo la credibilidad del compromiso multinivel con la Agenda 2030 y comprometiendo la capacidad agregada del Estado para avanzar de manera efectiva en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.

6.16. Desafíos Estructurales y Sostenibilidad de la Agenda 2030

A pesar de los avances, la alineación con los ODS enfrenta un riesgo crítico debido a la volatilidad presupuestaria. Mientras que en 2025 se alcanzó una inversión global de 2,06 millones de euros, las proyecciones para 2026 muestran un recorte drástico del 83,17% en la partida de cooperación al desarrollo.

A pesar de los avances cualitativos y la alta visibilidad internacional de Sevilla en 2025, el análisis advierte sobre un desmantelamiento operativo para el ejercicio 2026. Se ha proyectado una reducción del 83,17% en los fondos de cooperación al desarrollo, lo que supone pasar de un coste per cápita de 3 € a apenas 0,50 €.

Esta drástica disminución plantea los siguientes riesgos para la Agenda 2030:

  • Pérdida de sostenibilidad: Proyectos de infraestructura y acompañamiento social de largo plazo pueden quedar incompletos o perder su impacto.
  • Debilitamiento del tejido social: Se reduce la capacidad de las ONGD locales para actuar como agentes de transformación tanto en el exterior como en la propia ciudad de Sevilla.
  • Incoherencia de políticas: Mientras el presupuesto general crece, el recorte en solidaridad internacional contradice el compromiso global de la ciudad y el principio de equidad universal.
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